“A menudo me pregunto si tengo país”, Mee Lay

Mee Lay es una joven refugiada de 25 años que ha pasado su infancia en la jungla infestada de malaria, sufriendo una constante inseguridad alimenticia y luchando por ir a la escuela. A pesar de los recuerdos de su infancia, que incluyen bombardeos e interminables flujos de soldados heridos, su mayor reto siempre fue acudir a la escuela.

Mee Lay llegó al campo de refugiados de Nu Poe en 2012 tras haber vivido anteriormente en el campo de Ban Don Yang, en la provincia de Kanchanaburi, Tailandia, durante 6 años. Creciendo entre conflictos armados, Mee Lay y su familia cruzaron finalmente la frontera tailandesa durante una larga escalada de la ofensiva del ejército birmano en 1997. Para Mee Lay, su educación siempre fue su principal prioridad, y tras años de lucha, consiguió por fin acceder a educación superior en el campo de refugiados de Nu Poe. Allí aprendió sobre temas relacionados con derechos humanos, consultoría y gestión de conflictos.

Como parte de sus estudios, Mee Lay incluso tuvo la oportunidad de regresar a su madre tierra por primera vez desde que era tan solo una niña pequeña, asistiendo a un taller sobre construcción de la paz en comunidades locales. A pesar de su alto nivel de educación (claramente patente para cualquiera que se relacione con esta talentosa joven de mente abierta) su educación no está formalmente reconocida ni en Birmania ni en Tailandia. En esta historia Mee Lay comparte sus sueños y esperanzas además de las luchas por las que ella y su familia han tenido que pasar:  “Espero que mi historia, una historia simple, valga para que otros aprendan” y espera “Causar un profundo impacto en aquellos que la escuchen”.

Mi nombre es Mee Lay. Soy de Birmania, de la división de Tanintharyi, en Dawei para ser más exactos. Tengo 3 hermanos y yo soy la menor. Llegué al campo de refugiados de Nu Poe en 2012 y antes estuve en el campo de Ban Don Yang, en Kanchanaburi. Allí no hay educación superior, así que necesitaba continuar mis estudios en el campo de refugiados de Nu Poe donde si la hay, así que vine básicamente para acceder a educación superior.

Mee Lay arroja luces sobre las complicaciones que rodean la legitimidad del sistema educativo para aquellos que viven en los campos de refugiados. A pesar de estar cualificada para trabajos que requieren más responsabilidades, ni el gobierno birmano ni el tailandés reconocen la educación de Mee Lay. Este año está cursando una beca como último paso en sus estudios, pero la falta de reconocimiento de sus estudios la llevan a una situación muy incierta para su futuro.

Me siento muy triste con este tema, estoy capacitada, pero nuestro gobierno y el tailandés no nos reconoce, lo cual nos entristece mucho. Bajo mi punto de vista, no depende del lugar donde te formas sino de la persona que quiere estudiar. Aunque el lugar no esté desarrollado, los conocimientos que adquirimos nos cualifican. Sabemos cómo organizar talleres, equipos y cómo desarrollar proyectos, incluso grandes, y también sabemos presentarlos. Creo que podemos trabajar en organizaciones o en nuestras propias organizaciones. Puedo afirmar que en la escuela nos han enseñado a trabajar en comunidades y a estar capacitados y creer en nosotros mismos.

Me gustaría decir que deberían reconocer esta educación, porque hemos dedicado muchos años a formarnos aquí. Deberíamos tener más oportunidades por los años que hemos dedicado a estudiar. Si no reconocen nuestros títulos, parece que no nos quieran dar las oportunidades para enseñarles nuestras habilidades, solo pedimos una oportunidad. Me gustaría decir que si nos dan las oportunidades de hacer cosas podremos desarrollarnos, estoy segura. Porque tanto yo como muchos de mis compañeros están muy capacitados. Muchos pueden hacer gráficos, editar contenidos o diseñar, y otros disponen de muy buenas aptitudes de liderazgo. Algunos son persuasivos y muy buenos aconsejando y entrenando haciéndoles perfectos para muchos trabajos, cuyo desarrollo mejora si es realizado por personal mas cercano a la población local. Nadie mejor que nosotros conoce la situación ya que hemos sufrido el conflicto y vivido en los campos durante muchos años.

El proceso de paz

Mee Lay habla también sobre sus esperanzas para el futuro de Birmania. ¿Cómo conseguir la paz? Es muy difícil conseguirla, ya que hay muchos grupos armados con diferentes perspectivas. A menudo quiero aislarme y desentenderme de todo este conflicto y del proceso de paz. Creo que la paz solo llegará a Birmania cuando la constitución del 2008 sea modificada por los ciudadanos y el ejército acepte. También deben cooperar y cambiar sus perspectivas, ya que a menudo si queremos algo debemos ser flexibles. Aunque tal y como están las cosas ahora mismo, no creo que la paz esté todavía cerca.

La paz es cuando las personas individuales gozan de libertad de expresión, para expresar sus sentimientos ideas políticas o creencias religiosas. Esto es la paz, y que la gente pueda vivir junta y cooperando a pesar de sus diversidades. Eso es la paz para mi.

Sus sueños de futuro

En el futuro, quiero primero aprender en alguna organización que trabaje en derechos humanos o educación. Después mi sueño es abrir una pequeña escuela en mi aldea, y me gustaría que la educación que se imparta sea de calidad y esté reconocida. Me gustaría trabajar con mis amigos para ayudar a aquellos que realmente quieran formarse. Esta es mi idea. En Birmania, me gustaría ver un sistema democrático justo para todos, no sólo para los de mi división, mi raza o mi etnia, sino para todos.

Huimos de Birmania, porque nuestra aldea fue destruida en un ataque de las fuerzas armadas birmanas, nuestros campos fueron arrasado junto con nuestra casa y todo lo que teníamos. Mi padre se unió al ejército Karen KNU para luchar contra el ejército birmano que nos había quitado todo, a veces los militares venían y nos obligaban a hacer de porteadores por la selva, o si tenías una vaca o alguna gallina las cogían y te preguntaban si conocías algún espía, entonces te quitaban la vaca o las gallinas y quemaban la casa. Mi padre no era más que un campesino y mi familia decidió que alistarse en la guerrilla no era una buena idea.

Estuvimos en la jungla durante unos 3 años, pero los soldados vinieron de nuevo y nos atacaron, por lo que tuvimos que huir otra vez, allí teníamos una pequeña escuela y un huerto que, aunque pequeño, podíamos ir tirando recolectando otros alimentos, viviendo siempre bajo la amenaza de nuevos ataques, minas antipersona o enemigos. Entonces en 1997 hubo una gran ofensiva y tuvimos que huir, no recuerdo muy bien todo, era muy pequeña, pero recuerdo las bombas y los gritos. Entonces huimos a Tailandia, llegamos a una pequeña aldea tailandesa, pero no nos dejaron quedarnos, así que fuimos al campo de refugiados de Ban Don Yang, no estoy segura de qué edad tenía, pero no más de 6, creo que tenía 3 cuando abandonamos mi aldea.

Recuerdos de infancia

De mi infancia recuerdo algunas partes, veía soldados que portaban armas, controles de policía y mucha gente venía a nuestra casa y se quedaban en ella. Muchos eran soldados, muchos venían heridos y los traían en hamacas. Mi tío desapareció durante 6 meses y todos pensábamos que había muerto, pero volvió y dijo que le obligaron a trabajar de porteador, mi tía se puso muy contenta y todos nos pusimos muy contentos.

Estoy muy preocupada porque aquí en los campos de refugiados se oyen muchos rumores sobre re-patriaciones y nosotros no tenemos nada en Birmania y si nos repatrian o tenemos ni idea de donde iremos y viviremos. Estoy contenta viviendo en el campo, aquí tengo muchos amigos y recibo educación y eso me encanta, aunque una cosa que me resultó muy difícil es el idioma, nosotros hablamos birmano y en el campo la mayoría son Karen, recuerdo que lloraba porque no entendía la lengua pero luego la aprendí.


Texto basado en la entrevista realizada a Mee Lay por Burma Link en el campo de refugiados de NuPoe (Tailandia). www.burmalink.org/voices/stories

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